Las 14 bromas de colegio más pesadas

By on 27/05/2014

Las 14 bromas de colegio más pesadas. Fuente: taringa.net

Nota: Antes que nada, os recomendamos que nos sigáis en Facebook y Twitter. Eternamente agradecidos. 

Hoy, comiendo con una compañera de trabajo, hemos empezado a hablar de lo traviesos (por no decir ‘cabrones’) que éramos cuando íbamos al colegio de pequeños. Hemos estado intercambiando historias y, precisamente por eso, se me ha ocurrido que podría recopilar algunas de las bromas más pesadas y divertidas que todos hemos hecho alguna vez -y si no, os lo recomiendo- cuando éramos pequeños. Así pues, ¡allá vamos!

14 – Ponerse de espaldas al profe. Sin lugar a dudas, esta es una de las tonterías más míticas que puede hacer toda una clase. ¿Quién no ha confabulado con todos sus compañeros para poner los pupitres de espalda a la pizarra para que, cuando entrara el maestro, se cagase en todo y amenazara con poner un parte colectivo?

13 – Contar en medio de clase. Otra de las bromas más graciosas y que más enerva a esa persona que se encarga de brindarnos una educación es esa en la que uno de los alumnos empieza a contar y al que el resto debe seguir. “1”, “2”, “3”…Y así hasta que el quinto o el sexto es expulsado de clase. Nunca recuerdo haber llegado a 10 jajaja.

12 – Desatornillar la silla del compañero. Todos hemos tenido alguna vez al típico pesado enfrente que se reclinaba alguna vez sobre su silla para acabar chocando con nuestra mesa. A ese, en mi colegio, le quitábamos algunos tornillos de las sillas para que se pegara una hostia de campeonato y para que, acto seguido, fuera el hazmereír de toda la clase. ¡Psa, pringado!

11 – Fusilar al primo de la clase cuando el profesor se giraba hacia la pizarra. En toda clase y en todo curso existe un pobre desafortunado (por no decir ‘primo de cojones’) que pasaba a ser el conejillo de indias y el objeto de toda mofa y burla cuando el pedagogo se daba la vuelta para escribir en la pizarra. En mi colegio, al desgraciado le caían collejas, aviones de papel, bolas de papel, agendas, estuches y hasta bocadillos.

10 – Guerra de canutazos. Otra mítica es la batalla de canutazos entre todos los presentes. Siguiendo la tónica de la broma anterior, en el momento en el que el profe se ponía a escribir en la pizarra, comenzaba una pugna bestial con esas armas a las que llamábamos ‘canutos’, forjadas con un simple boli Bic. La guerra podía traducirse en una masacre sobre la pizarra, de tal forma que el profesor quedaba alucinado. Resultaba un tanto asqueroso, todo hay que decirlo, ya que había demasiadas babas de por medio…

9 – Dar la vuelta a la mochila. Al conejillo de indias de nuestra clase también le hicimos esta broma. Sacábamos todo el material que contenía su bolsa, le dábamos la vuelta completamente y volvíamos a introducirle los libros y los bolígrafos en ella. La cara de idiota que se le quedaba era genial, sobre todo porque las asas quedaban dentro y no podía llevársela de la forma en que se la habíamos dejado.

8 – Clavar la mochila de la mesa. El pobre pringado que siempre pillaba solía ser el mismo. En alguna que otra ocasión y especialmente en las clases de Tecnología, recuerdo haber visto como algunos compañeros utilizaban un martillo y un clavo para anclar la mochila del primo de la clase a una mesa mientras otros le distraíamos. Resultaba gracioso como a veces casi se llevaba la mesa para casa al intentar despegarla…¡Qué tiempos aquellos!

7 – Pegar el borrador a la mesa. Para putear a algunos profesores tocapelotas, también solíamos pegar el borrador a la mesa con Super Glue. Ello se traducía en unas carcajadas máximas de toda la clase, porque resultaba tremendamente desternillante ver al cabrón de Inglés o a la zorra de Experimentales intentándolo despegar creyéndose inútilmente que lo lograrían. ¡Jodeos!

6 – Desquiciar al profe con la línea en la pizarra. A aquellos que nosotros considerábamos por aquel entonces como unos malnacidos y desgraciados, a veces también los poníamos de los nervios de la siguiente forma: trazábamos una línea vertical en la pizarra y, cada vez que la cruzaba mientras explicaba, todos emitíamos un leve sonido con nuestras bocas como si de un detector de metales se tratara. “Pi”, “pi”, “pi”…Eso los volvía locos.

5 – La bomba fétida. También era bastante habitual en mi colegio inventar todo tipo de artefactos para salir de clase durante un buen rato. Recuerdo haber visto papeles ardiendo y otras ‘soluciones’ para esos casos, pero la más eficaz era siempre la de lanzar una bomba fétida para evacuar la clase en un santiamén.

4 – Simular un ataque epiléptico u otras enfermedades. Recuerdo a algunos compañeros haber utilizado pasta de dientes para hacer creer al profesor que estaba sufriendo un ataque epiléptico con el fin de suspender la clase. Era poco efectivo, al igual que tomarse una cápsula cuyos polvos se convertían en un líquido color sangre…Intentarlo era divertido, pero el resultado no solía ser el esperado.

3 – Meter animales en clase. En alguna que otra ocasión, mis compañeros y yo comprábamos ratones a la hora del patio para introducirlos después en una clase y crear una gran alarma entre las chicas, que se volvían completamente locas. Creo recordar que, en una ocasión, hasta contrataron servicios de limpieza extraordinarios para acabar con una supuesta plaga que habíamos generado con apenas dos ratoncitos de mierda.

2 – Meter al primo de clase en una papelera…Como ya digo, siempre hay uno que pilla por todos los lados y que es el objetivo número uno de los matones de la clase y sus secuaces. En mi colegio, teníamos a un pesado que no paraba de tocar las narices, algo que dejó de hacer cuando unos compañeros lo metieron en una papelera en forma de tubo y lo lanzaron por las escaleras. Suena cruel, y de hecho lo fue, pero a grandes males…¡grandes remedios!

1 – Tachar las páginas de los libros. Esta broma es una de las más graciosas sin duda alguna. Se trata de coger un permanente (o ‘taker’ para los chicos guays) y empezar a tachar los números de las páginas de los libros de algún compañero. De esta forma, es un auténtico suplicio para el desafortunado tener que buscar una página cuando el profesor manda ejercicios para casa. ¡Algún pringado de mi colegio incluso se puso a renumerarlas!

Dicho esto, creo que sería gracioso que comentarais algunas de las bromas que habéis hecho vosotros en el colegio, a ver si sois más cabroncetes que algunos de mis compañeros…Quizás os interese también…

Dicho esto, quizás os interese también…

Los 13 peores tatuajes de la historia.

– Los 10 personajes más frikis de España.

– Las 12 respuestas a exámenes más desternillantes.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.